sábado 7 de febrero de 2026
Aljibe propio. Rowena Hill

Gruñe y titila
la oscuridad sobre el filo,
un árbol extiende los brazos,
un puño de estrellas afiladas
vibra en los pliegues de su traje.
LA LUZ ENVEJECE
Cortinas ondulando en un rayo de sol
eran imagen de la primavera del corazón
y del hogar renovado.
Hoy las sábanas en el tendedero
han soplado hasta mi patio
una luz cansada y envejecida,
una corriente de entrega desolada
al incumplimiento y la traicionada dulzura
con impresos en la superficie
pétalos marchitos,
crines de caballos muertos,
versos de poemas olvidados
y no quedan promesas.
UN DÍA AL LADO DEL RÍO
El río en la madrugada
el sol está aún detrás del filo
—es oscuro, insondable.
Los rayos alcanzan el agua
traspasando las hojas,
pequeñas ondas acogen sus sombras.
El sol ahora está alto,
las rocas se calientan la espalda,
las cascadas son de cristal líquido.
Una nube cubre el sol,
la corriente es opaca,
los reflejos se repliegan en la piedra.
La tarde de nuevo es clara,
el agua absorbe la luz tardía del sol
para llevarla al seno de la noche.
La espectadora ha vivido la historia,
sigue la corriente entre las tinieblas.
¿Se promete una nueva mañana?
LABOR DEL OJO
El ojo agradece la luz
si es templada,
viste las nítidas flores
de un jardín de páramo
o persevera en los largos ocasos
del norte,
afronta o quizás celebra
la luz cruda del mediodía
en una playa caribeña,
reclama al sol del desierto
su despotismo.
En la noche busca una estrella
y con ese hilo de luz mide su distancia de la tierra;
voltea el instrumento,
con la sonda se hunde
en el espacio interior
buscando el orbe luminoso
al fondo de la negrura.
EL RESUMEN DE MI VIDA EN UN MUNDO EN DESCOMPOSICIÓN
Busqué la entereza
y la vida me la negó.
Fui arrancada de mi lugar de origen.
Hice una familia incompleta.
Ningún amor me cuadraba.
Quise fundar un reino feraz
y el río me entendía
pero los humanos me lo quebraron.
Me dediqué a viajar
recogiendo momentos iluminados,
chispas de enterezas inmensas
ya perdidas.
Al mundo lo sofocó una red
de comunicaciones vacuas,
ideas congeladas
e intereses obsesivos.
Soy vieja.
Me quedan el cansancio
y los fragmentos de luz
en los sentidos
y la sospecha de que la única entereza
es el todo y poder vislumbrar
cómo todo es vivido por la vida,
cómo entre las tantas trabas yo
he sido y soy vivida por la vida
única y entera.
ELEGÍA PARA DRACO
Un círculo protegía mi casa,
tres perros y la gata Tea,
mi corazón y seguridad.
Draco se fue y se ha roto,
las largas extremidades de la pena
lo han penetrado.
Las primeras palabras en mi cabeza al despertar:
dónde está Draco / Draco no está,
simultáneas.
La luz del día es una membrana, un piso,
por momentos como un periscopio u ojos de cangrejo
mi mente lo atraviesa para escudriñar
el vacío arriba —
Draco no está allí,
Draco está en un hueco en la tierra bajo un cedro,
su amigo Orión se sentó en la tumba y lo lloró,
no llega un perrito gris a la hora de la cena,
estos son los hechos.
Pero retiro la vista.
Aquí en este lugar sumergido
el tiempo es una cascada perpetua retumbante,
no existe pasado ni presente ni futuro dolido.
Si quiero lo alcanzo en su nueva morada.
Nos acompañan otras sombras:
mi hermana lectora del espacio,
amigos apenas recordados pero presentes ahora
en su edad sonriente.
El amanecer subterráneo es crepúsculo,
los ángeles están compuestos de tierra
con alas de escarabajo.
Mi perrito yace entre ellos
respirando sereno.
No tiene aliento,
su corazón se paró, no
va a levantarse.
Aljibe propio. Caracas: Dcir ediciones, 2025
Rowena Hill (Reino Unido, 1938). Desde 1975, está residencia en Venezuela y adquirió la nacionalidad. Poeta, antóloga y traductora, se desempeñó como profesora de Literatura Inglesa en la Universidad de los Andes hasta su jubilación en 1998. Ha publicado: Celebraciones (ULA, 1981), Ida y Vuelta (ULA, 1987), Legado de Sombras (Monte Ávila, 1997), Desmembramiento (Taller Taga, 2002), Últimos ritos (Arquitrave, 2006), Planta baja del cerebro (bilingüe español/inglés, ULA, 2011), No es tarde para alabar (Equinoccio, 2012), Marea tardía (Sociedad de Amigos del Santo Sepulcro, 2019), El matrimonio de Lobo y Nave (Taller blanco, 2019), Rastrojos | Selected poems. 1982-2019 (Editorial Alliteration, 2023). Ha traducido al inglés la obra de poetas venezolanos y latinoamericanos como Rafael Cadenas, Eugenio Montejo, Harold Alvarado Tenorio, Igor Barreto, Ednodio Quintero, Gina Saraceni.
Con autorización de la autora. Selección: María Antonieta Flores
fotografía: Andrea Fernanda Mora

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