Como de otra orilla. Noni Benegas

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El Castillo

Lo poco que sé se oculta con un disfraz que le regalaron
a mi madre hace infinitos años, y que provenía de Siam.
Me presenté a la fiesta con él y pronto descubrí lo raído
y miserable que era.
Se pensó que en ello residía el estilo (siempre que no se distingue el estilo se lo supone inmenso puesto que no se ve), pero yo sabía que era prestado, aunque un recuerdo muy vago de quién era ella me impedía reconocerlo como ajeno.

El Castillo se vendía de pie, se enajenaban objetos preciosos
que la gente no alcanzaba a pagar, ni tampoco deseaba.
Por esto es seguro que aún hoy permanece como entonces, erguido y soberbio con la remota intención de entrar en subasta, pero sólo para verificar el deseo de quienes pasan.

………………………………………de Argonáutica

 
 
 


 
 
 

Derivación

Sexo era sobrino de Independencia y Amplitud de Miras.
Hijo de una hespéride, Libídine, que huyó del grupo,
y de un fauno dulcísimo, pasaba la niñez en diálogo
con su prima Masturbación.
Juntos iban al teatro, a la montaña mágica, lugares donde
la nuca se vuelve y una queda cortada en medio de una frase.

Hermafrodita era más rico que Sexo. Vivía en un palacio con su tutor, Eunuco. Era hijo de la bella durmiente y de los siete enanitos. El hada Merlina volvía helada luego de las excursiones con Príapo. Temía, pero ya era tarde. Mitología y sus rumores
no alcanzaban a Sexo, que crecía contento ora de un lado,
ora del otro. Hermafrodita, en cambio, gustaba pasearse
por los salones y observar el arte. Recorrió museos y galerías,
viajó en barco por el mar azul de los atlas; inventó la Cábala,
que permitía suponer muchas cosas, pero que en el momento
de realizarlas, llamaba en su auxilio a Alquimia para
que le ayudara.

Sexo la conocía, y le irritaba mucho que ella supiera y el no. Decidió hacer una sociedad: “yo pongo la fusión y tú luego trasmutas”, propuso. Emprendieron la tarea con entusiasmo. Cosa que tocaban cosa que se volvía delicuescente. “No”, dijo él, “hay algo que no funciona”. “Sí”, decía ella, “debe haber un punto en que se confunda”. “Pero yo me deshago”, replicaba aquel.

Pasaron los años. Llegó un señor del extranjero, casi sin equipaje, pero con mucho prestigio. Es un decir, creo que
se le atribuyeron poderes inmensos porque el viaje había sido largo, pero en qué consistía su mérito, todos lo ignoraban.

Hubo quien intentó tomar la voz cantante y contar su vida.
Eran puras invenciones, aún hoy es un enigma mezclado
con la sociedad de su tiempo.
Sólo Sexo y Alquimia lo conocen, y dicen que cuando el timbre no suena, suele hacerse llamar “Amor” a voz en cuello desde
el último piso.

………………………………………de Tres historias de sexo
 
 
 


 
 
 

La nave

…………………..a Olvido García Valdés

Había un cuadro en la pared,
algo así como un mínimo concentrado de imagen.
Una vertical de mástil o árbol partido por el rayo
más un esbozo trunco en la base
resumían el movimiento.

De ese cuadro
todos quedábamos colgados,
no de las grandes marinas o los grupos de familia
livianos y abigarrados.
Ese mástil de una balsa abandonada a la corriente
revelaba el trazo interior de cada uno,
altivo ante el océano
que el feroz marco individual contiene.

Plomizo y urbano,
cercaba el azabache del palo sin tocarlo,
y casi las olas en un mar de niebla
hubieran querido absorber de una vez al tripulante,
si no fuera que éste era la nave misma

………………………………………de La balsa de la medusa
<     


 
 
 

Ausencias

No están
¿o duermen?
Durmieron:

partió con ellos
el cerco de sonido claro.

………………………………………de Cartografía ardiente
 
 
 


 
 
 

Cartografía ardiente

¿Podría el otoño
ser maleza,
un hilo entre las rocas
serpenteante,
cañamazo indeciso
por la red de tu mirada?

¿Podría, pulsión aguda,
sentir tus bordes
desplegarte
como un mapa nuevo
—cartografía ardiente—
comprometer mis caminos
desandarte?

Si hubiera otoño
así sería.

………………………………………de Cartografía ardiente
 
 
 


 
 
 

A veces temo esta soledad
que se proyecta en palabras
dictadas como del hueco de un escenario
hueras también en su ampulosidad.

Y en esa anterior música falsa
(porque en verdad nada rima)
existen sin más,
desesperadas buscan una combinación sensible
y se van como un aire del cual no respiro.

Flores de piedra de Berenice,
residuos fríos
de párpados ardientes.

………………………………….con Racine

………………………………………de Fragmentos de un diario desconocido

 
 
 


 
 
 
Este cuerpo
apoderado de sí mismo,
escorado
testarudo,

esta sumisión sin nombre
a un estado
a una breve transición
entre vigilia y sueño,

desafecto
descorchado
desandado,
puro tiro de estampida
y yugo tironeado,

coz y cúmulo, apenas
pago de desdicha,
pueblo polvoriento
y olvidado,

este cuerpo destronado,
negativo y copia de haber sido
cuerpo amado,
ya sin causa, ni razón, o acápite
que murmure y rumie
su raíz de olvido
está luchando bravo
y pide

pordiosera, humildemente,
nacer naciendo como quien supo sabiendo
lo imposible.

………………………………………de De ese roce vivo

 
 
 


 
 
 
Pensamos juntas,
en un leve aleteo me decís: cuidáte

y siento la conseja
como un breve apretón,

aquel que hiciste con tu mano
dibujando una eternidad
para siempre en la mía.

De ese roce vivo.

………………………………………de De ese roce vivo

 
 
 


 
 
 

Toca
tantea
trata

palpa
palpita

pero enseguida
pide
explicaciones

………………………………………de Lugar vertical

 
 
 


 
 
 

Animales rugosos
con costuras invisibles
de puntada pequeña,
ornamental,

que deshago y aliso
en pos de superficie útil
donde urdir mi trama.

Esto es mi vida
—me digo—
busco ensancharla
en los entresijos de la tela.

………………………………………de Animales sagrados

 
 
 


 
 
 
Animales que
por tanto
sin embargo
no obstante
a menos que
cuando yo lo diga

la orden
el pistoletazo

y nunca nadie anuncia la carrera.

………………………………………de Animales sagrados
 
 
 


 
 
 
Algo en mí se reserva
para la fiesta.
¿Por qué? ¿de qué?

Mira el remanso
y entenderás.
Tiene que correr el agua
si no se estanca,
y si se estanca hacer espejo
para eso fresca…
encajonada
no puede sobrevivir.

Impetuosa viene la rama
y un salto de agua desde una piedra,
y la charca evapora.

………………………………………de Falla la noche
 
 
 

Como de otra orilla. Antología Poética. Verónica Jaffé (selección y comentarios). Madrid: Kálathos Ediciones, 2025.
 
 
 
Noni Benegas (Buenos Aires, 1951). Reside en España desde 1977. Poeta, antóloga y traductora. Feminista y activista. Entre sus libros de poesía publicados se pueden mencionar: Argonáutica (1984), La balsa del Aguamala (1987), Cartografía ardiente (1995), Cultura mediática (1995), Las entretelas sedosas (2001), Fragmentos de un diario desconocido (2004), De ese roce vivo (2009), Espacio vertical (2012), Animales sagrados (2012), El ángel de lo súbito. Antología esencial (FCE, Madrid 2014), Burning Cartography (en inglés, Host, Texas. 2007 y 2011) y Animaux Sacrés (en francés, Al Manar, 2013). Ha sido reconocida con los premios Platero de Naciones Unidas, Miguel Hernández y Esquío, entre otros. Es autora de la influyente antología Ellas tienen la Palabra. Dos décadas de poesía española, (Hiperión, Madrid, 2008, 4a. ed.), cuyo estudio reedita FCE, Madrid, en 2017. Ellas resisten (Huerga & Fierro, Madrid, 2019) reúne entrevistas y reseñas sobre escritoras y artistas. Obtuvo la beca Yourcenar en 2009 y es madrina del Festival Voix Vives, de Toledo. A fines de los años 80 introduce la teoría de la velocidad de Paul Virilio con artículos y traduce su Estética de la desaparición (Anagrama, 5a. ed. 2006). A mediados de los años 90, contribuye con la conformación de la cultura gay/lesbiana a través del Ciclo El saber gay en el Círculo de Bellas Artes de Madrid y la Filmoteca Española, igualmente con cursos de literatura, obras de teatro, presentaciones de libros y el primer ciclo de cine homosexual en España. La exposición Ciudad Adentro, a cargo de Tono Martínez en Centro Cibeles de Madrid en 2022 es un reconocimiento público a su labor, mediante la ilustración de sus conceptos y la exhibición de su poesía visual. Un libro con el mismo título editado por esa Institución recoge simposio y entrevistas. El poemario Falla la noche, (Bartleby, 2022) se presenta durante la misma. En 2023, la colección Genialogías, de la Asociación homónima de Mujeres poetas, reedita De ese roce vivo, un diálogo cuerpo a cuerpo con la madre, con estudio de María Ángeles Pérez López y entrevista de Isabel Navarro. Integra la exposición «Tres mujeres» junto a Verónica Jaffé y Ana Pérez Pereda, inaugurada en Madrid el 24 de enero de 2026 y comisariada por José Tono Martínez. Su primer poemario Argonáutica fue prologado por José María Valverde. De la amistad y sintonía con la poeta Verónica Jaffé, nace Como de otra orilla, que recoge la reveladora lectura y comentarios de la obra de Benegas, hecha por la hispano-venezolana residente en Madrid.
 
 
 
Con autorización de la autora. Selección: María Antonieta Flores
 
 
 
fotografía: Johanna Speidel
 
 

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