la inclinación*. Selección. Alexis Romero

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en contra de mí

la nada
a veces yerra

de allí
el tiempo
que nos engendra

y nos pudre
serenamente
 
 
 


 
 
 

ruego

quietud
mantente despierta
me quedo sin columnas
cuando de tus ojos se marcha la luz

un día sin tu invasión
es un dátil podrido en la plegaria

envía el halcón que rasga lo falso
no el otro que muere en el destello
sino el que observa los sueños
donde un hombre debe llorar

encárgale la fragilidad de mis hombros
para que me invada tu ajena altura
 
 
 


 
 
 

saldo de mí

indagué sobre qué diosa o dios
preferiblemente ni griego ni romano
representaba la ternura
con la intención de hacer lo que no hago
orar para pedir

que insuflaran verbos de seguridades primeras
para poder escribir versos sin los presentimientos
de los muros que se saben fortalezas o murallas
por poco tiempo

probablemente amanezcas con esto
pero dirás vocablos que sólo tú pronuncias
para vaciar de impurezas la boca que nombrará
a los tuyos salidos de mí
cuando pidas a los dioses que alojé en nuestra casa
que le dicten verbos antiguos a la flor
porque es saldo de mí
esta bendición ajena
 
 
 


 
 
 

entretanto

entretanto
descanso y contemplo

lo dijo
apenas colgó y repasó
las visitas del poeta a su casa

todas las cuentas saldadas
ni ganancias ni pérdidas

sólo respiraciones y restos
de los que una vez fueron agradecimientos
 
 
 


 
 
 

la ley de la humedad

no me entusiasma leer a los muertos
es difícil descifrar sus sentidos del mundo
todo lo dijeron por la vida
y ahora carecen de ella

lo esperé con el cariño y la ira de siempre
contra las cualidades inevitables
que le dio a mi respiración

algo no he visto
mi cercanía lo confiesa
la mesa donde alguien se perdió
y nunca recibió lo rogado
sigue limpia

nos comentaron
hay metales que sólo los dobla
el olvido o el llanto de una calle

nos dieron los documentos de la venganza
vacíos de alturas sin la oración de la espiga
que nos repite la ley de la humedad
y nos pregunta qué no está en nosotros

escogimos una forma de descomponernos
de allí los impedimentos en la caricia
la justicia de lo desnudo en la sequedad de los labios
 
 
 


 
 
 

lo insuficiente

continuará la repetición de cuevas en mi garganta
no ocurrirá la profanación escrita
que dé paso a la muerte de los frágiles secretos

no habrá asombros en sus paredes
ni pulmones en sus grietas vírgenes de caricias
simplemente se cumplirá la voluntad de lo insuficiente
y si ya no se repite nada
en mí quedarán nudos aguardando la llegada

de quien nunca hablará por mí
por venir a cumplir mi único deseo

para que florezca el tronco del no en las casas
donde gobernará el cansancio y el mandato de lo vencido
 
 
 


 
 
 

vestigios

vista mi incapacidad de aliviar
intento escribir vestigios para quienes nacerán
en los lugares donde lentamente me desmorono

no les hablaré de lo que pude haber sido
ni tampoco de lo que terminé siendo

anhelo decirles
lo que un cuerpo sólo desea compartir
con una estrella extinguida
 
 
 


 
 
 
*Caracas: La Poeteca, 2021.
 
 
 

Alexis Romero (San Félix, Venezuela, 1966). Licenciado en Ciencias Pedagógicas por la Universidad Católica Andrés Bello, donde también realizó estudios de maestría en Filosofía de la práctica y ejerció la docencia en las cátedras de Ética, Filosofía de la educación, Teoría de la argumentación, Lógica, Evaluación educativa y Gestión del conocimiento. Autor de los poemarios Lo inútil del día (1995), Santuario del verbo (1996), Que nadie me pida que lo ame (1997), Gestos mayores (1997), Los pájaros de la fractura (1999), Los tallos de los falsos equilibrios (2001, Premio Internacional de Poesía XIII Bienal J. A. Ramos Sucre, 2000), Cuaderno de mujer (2002), Demolición de los días (2008), La respuesta de los techos (2008), Escribo para ser perdonado (2012), la inclinación (2021). Sus poemas han sido incluidos en antologías de la poesía hispanoamericana y traducidos al inglés, francés, portugués, italiano, coreano y ruso.
 
 
 
 
Se publica con autorización del autor.
 
 
 
 
fotografía: Laura Drobinic

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