Primer aniversario luctuoso de Juan Gabriel: “Soy devoto de la vida”. Néstor Luis Llabanero

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En medio de la gira 35 años: Gracias por cantar mis canciones, Juan Gabriel cumplió su usual temporada en el Auditorio Nacional de México que en esta ocasión sumaron 20 funciones entre el 26 de abril y el 24 de mayo. En distintas funciones recibió reconocimientos como el del Honorable Cuerpo Consular de Latinoamérica y el Caribe, con palabras de Carlos Mosiváis, y el Laurel de Oro y la Excelencia Universal, otorgado en nombre del rey Juan Carlos de España. Era el año 2006, año del fallecimiento de Rocío Dúrcal. Luego, continuaría su gira en Venezuela. Por esta razón, la revista Dominical, de Últimas Noticias (Caracas) comisionó al periodista Néstor Luis Llabanero para entrevistarlo en México y tener la primicia noticiosa.

En ocasión del primer aniversario de su fallecimiento y con autorización de su autor, se presenta esta entrevista, en la que Alberto Aguilera Valadez habla, con su típico estilo, entre otras cosas, de un tema tan actual como el de la inmigración, la tierra como pertenencia, sobre su amado México, sobre la vida y Venezuela. (n.e.)

 

 

Desde tierras de La Guadalupe, donde la virgen es la madre protectora, Juan Gabriel dice repartir su creencia divina más bien en la gente. En esos seguidores que se le asemejan a Dios y que han copado su templo musical en que se ha convertido el Auditorio Nacional. A su llegada a Venezuela, proclamará en el Teresa Carreño su cariño a Rocío Dúrcal, tema no abordado en la entrevista por exigencias de quienes lo manejan. A propósito de la versión latina de American Idol, sostiene: “Yo soy de las personas que opinan que si quieres que tu país progrese apaga la televisión”.

Nada más verlo en el Auditorio Nacional y ya está ante ti –con toda la opulencia física que avasalla al Juan Gabriel de sus inicios– el ánimo sublevado de treinta y cinco años de escena asimilados en un aprendizaje instintivo. También el hombre director del ánimo y del quehacer de casi sesenta personas que lo acompañan cada noche. En cuestión de instrucciones, a Juan Gabriel no se le salva nadie. Desde quien comanda la orquesta que debe acatar algún señalamiento, hasta la cuerda de aquella desafortunada vihuela que no por impecable deja de cometer desafueros al oído del cantautor. Tal vez esos métodos de ordenar sean muestras de su disciplina. O de su sapiencia. O de su sentido de grupo. O de su autoridad. Como queramos interpretarlo. Hasta dos bailarinas gozando la danza despiertan la atención del artista que fija su sonrisa en una y la mirada de reproche en la otra. Y en los apretujados mariachis que para avivar la ocasión amagan con desvestirse mientras el artista aprueba el excedido meneo de otro que simula su agitada sexualidad contra la barriga de un enorme guitarrón. Y qué decir del público contado de a 10 mil que se torna obediente a los ademanes de un Juan Gabriel capaz de interactuar con los sordomudos a través de la gestualidad propia.

Han sido casi cuatro horas de faena musical. Cada minuto aprovechado para sus prácticas de proselitismo afectivo. Porque en el Eclesiastés de Juan Gabriel hubo tiempo para bailar, tiempo para teatralizar la amargura de un amor, tiempo para revisar éxitos, tiempo para proyectar su historia en fotografías, tiempo para observar abrazos entre sus iguales cantantes y tiempo para que él los pidiera entre los presentes. Pero sólo tiempo para recuerdos profesionales. Porque si algo guarda con celo Juan Gabriel es su vida más personal. Sólo lo que él quiera y hasta donde él quiera. De manera que no fue extraño ser emplazados como periodistas a no tocar el tema de su amiga Rocío Dúrcal. No nos extrañó esa impertinente solicitud de revisar cuestionario, una insolencia cultural que sólo se explica en el temperamento arremolinado del artista por tantos argumentos vacuos que la prensa en ocasiones no ha sabido dirigirle. Y no fue nada desagradable hacerle lobby al cantautor más exitoso de México. Total, minutos de espera compartidos con la hermosa Lucero se hizo tiempo exiguo. Sin embargo, sobre ese tema –el de Rocío– ya lo había dicho él durante la presentación a la que acudimos en primera fila en Ciudad de México, que la española seguirá siendo una amiga eterna. A ella ha dedicado esta serie de shows que luego de México realizará en Venezuela. Tal como ocurrió en 1971 cuando por nuestro país comenzó a escribirse el camino de su internacionalización.

 

En el camerino

Concluida la fiesta en el imponente Auditorio Nacional, Juan Gabriel se dirigió al camerino y luego de recibirnos, su traje blanco en profusión de piedras destellantes lo había cambiado por un pijamado verde de extenuado uso. “No puedo hablar, es que tengo angina”, dice a última hora, al filo de la una de la madrugada, a modo de disculparse por su negativa de conceder la programada entrevista. “Entonces déjeme grabar su saludo”, advertimos. “Claro que sí, ¿pero eso va a ser radio o qué?”, interroga delante de todo su equipo de trabajo. “No, esto es para la prensa”, aclaramos. “¿Por qué no me ayudas, hacemos un chateo tú y yo? O me mandas las preguntas por e mail (pronunciado con esmero). Yo te doy mi hotmail (pronunciado con esmero) y ahí nos hacemos el trabajo”.

Juan Gabriel ofrece entonces su dirección. Yo le doy la mía. Él corrige y me dice que debe ser hotmail. “Me dijeron que vinieron de Miami”, pregunta. “No, de Caracas”, contrariamos. “Ah lo que pasa es que canté tanto que a veces casi ni podía seguir. Me sentía lastimaíto, pero no le voy a decir eso a la gente”.

Y vuelve al tema del chat. “Para mi hay que estar moderno con eso de la tecnología”, rumorea a un nivel que apenas registra el grabador. “¿Pero con tantas presentaciones, le dará tiempo para responder o conectarse?”, sugerimos. “Sí, cuando una persona está solita en su cuarto y es una persona no tan joven te conectas y encuentras un montón de mentiras, que si tienes 17 años, que si es tu primera vez, es emocionante. Pero a ti no te voy a poder decir eso porque ya sabes que soy yo”.

–Y cómo demuestra su falta de energía, porque en el escenario no queda en evidencia.

–Sí, ahí, pero ya cuando entro aquí me dan mis frutas y todo eso. ¿Quieres comer frutas?

–No, muchas gracias.

–Bueno, hay agua, refresco, tequila. ¿O cómo se llama el que dan en Caracas? ¿Coñac? ¿Conquistador? A ver, es un ron.

–¿Será Cacique?, nos revelamos.

–Sí, el Cacique.

–No tenemos –agrega José Luis Parra, el empresario que traerá a Venezuela a Juan Gabriel para las presentaciones en el teatro Teresa Carreño el próximo 6 y 7 de junio.

–Aquel –señala a Parra– que viene tantas veces no nos trae nada de allá.

–Porque que yo sepa tú no tomas –se defiende amigablemente Parra.

–Mira –agrega el artista en contrapunteo– él puede traerme harina pan y no me trae, ya puede traer las cachapas hechas y tampoco lo hace. Está bien que no me traiga las arepas porque hay que comerlas calientitas, pero la harina pan la traen de donde sea. Ahora hasta pasan droga por los aeropuertos y que no pase una harina pan.

–Lo que pasa es que vine directamente de Miami –aclara el imperturbable Parra.

–Todavía, está bien porque no soy de tomar, pero tengo amigos venezolanos que me visitan y bueno.

–¿Este espectáculo que vimos será igual al de Venezuela? –viramos el tema.

–Pues, mira, a mí me gustaría presentarlo y mejor porque allá tienen muchos artistas y muy buenos, qué pasa, necesitamos tiempo, ensayos, para poder hacerlo bien bien bien, y nosotros sólo tenemos un día de ensayos.

–Pero van a varias ciudades de Venezuela.

–Sólo que llegamos muy poco antes del concierto –informa José Luis Parra–. Por ejemplo, con la Sinfónica no se puede. Pero ya se habló con la hija de Simón (Díaz).

–¿La hija de Simón?, se pregunta el ídolo de 56 años nacido en el pueblo de Parácuaro, Michoacán.

–Sí, Betsymar, lo que pasa es que ella maneja a su papá.

–Ah, okey. Hombre, pero yo pienso que ya Simón Díaz debe estar ahí sentadito para cantarle uno y ya si se quiere parar, ya es de respeto.

–Bueno, este sábado Simón Díaz se presentaría en el Teatro Teresa Carreño –destacamos. (Huáscar y sus amigos).

–Por eso, siempre está trabajando, un día que vea que le cantemos y ya si él mismo se levanta quedará bonito. En ese caso serían las canciones –y enseguida un bostezo madrugador– a mí me gustaría, como siempre te dije, –dirigiéndose al empresario– hacer los dos países, México y Venezuela.

–Además –sugerimos– le hace falta a ambos países esa especie de reconciliación.

–Y yo me sé las canciones, sé bailarlas, conozco de lugares, de trajes, no todos los artistas hacen eso, pero como he ido desde 1971 conozco bien Venezuela, y aunque mucha gente se me ha ido, sigo conservando gente muy bonita.

 

La vida es como el show”

–Después de 35 años en la escena, ¿dónde ubica usted sus desafíos como artista?

–La vida es como el show, el show es como la vida. En el show todo es impredecible, dentro de que sabes que todo está divino musicalmente se pueden hacer cosas impredecibles.

–¿Eso posibilitaría su incursión en ritmos distintos a la ranchera y a ese estilo de Juan Gabriel?

–Me gusta trabajar, eso sí, y superarme. Aunque ya tengo treinta y cinco años siempre hay algo nuevo para mí y siempre ofrezco algo que no me imaginaba que podía ser o sucede algo que no creí que era capaz de hacerlo. Porque no son sólo estas canciones y cantar y bailar sino que hay que ser valiente.

–¿Para qué requiere la valentía?

–Hay que ser valiente para hacer, a veces, en el escenario muchas cosas que tú creías no ser capaz.

–¿Cómo tener el poder de convocar a diferentes generaciones de público?

–En eso si no te digo que yo creo que es el tiempo de trabajo que abarca generaciones, pero el fenómeno exactamente no te sé decir, creo que las personas que vienen son las indicadas para responderte.

–¿Qué tan importante es la música para usted?

–Para mí, es muy importante la música, porque con la música siembras y luego con el tiempo vas cosechando, en este caso el cariño de la gente.

–Si no me cortan, yo voy a seguir. Quiero su opinión sobre Latin American Idol.

–Pues mira, es como decir que para ser famoso no necesitas salir en televisión. Creo yo que la televisión es un arma de dos filos si tú quieres ser alguien en la vida. Yo soy de las personas que opinan que si quieres que tu país progrese apaga la televisión.

–¿A los artistas les interesa más la fama o el arte?

–Yo creo que en ese caso, los que buscan que sean famosos son los que están haciendo este tipo de cosas, muchas veces el artista nace o se hace pero es la necesidad la que te lleva a ser grande. Hay mucha gente que yo conozco que tiene mucho arte pero no tiene necesidad y no por eso deja de ser artista. Y hay mucha gente que parece ser como que no es, pero que es tan terco que pega por terco y tiene mucho valor pa’ mí.

 

Que me digan lo que sea”

–A usted lo llaman el gran divo. ¿Se siente bien con esa clasificación?

–Mira, ya que me digan lo que sea, que me quieran mucho que es lo más importante, que me vengan a ver, pero que yo me sienta, no.

–¿Cómo se define a sí mismo?

–Ni me siento indispensable ni otra cosa del otro mundo, soy una persona común y corriente como todo el mundo, una persona que le gusta mucho su trabajo y trabajar y que le gusta superarse y que está segura y convencida de que le toca pertenecer al ayer y que todas las cosas que yo estoy haciendo se quedarán para siempre, eso es lo que yo estoy haciendo, eso es de lo que más me gusta preocuparme, pero no si soy un ídolo.

–¿Qué no se cree de lo que se dice públicamente?

–No me creo lo que se dice de lo bueno que yo puedo ser o de las cosas que dicen por ahí, de esto o aquello, no le tomo ninguna importancia a ninguna de las dos cosas.

–Siempre es importante ver qué imagen tiene uno en el otro.

–Yo sólo sé si es verdad o no, lo que se diga; si alguna cosa es negativa y yo sé que no es cierto para qué me voy a preocupar. Ahora, si también me dicen cosas que soy lo máximo, que qué bárbaro, que no hay nadie como yo, tampoco me lo voy a creer.

–¿Por qué no creerlo?

–Porque entonces me haría daño yo mismo.

 

La discriminación es ignorancia”

–Usted dice de México que es el país de las oportunidades cuando muchos de sus coterráneos constituyen la mayor cantidad de aspirantes a ciudadanía estadounidense.

–México es el país de las oportunidades porque México es la capital más grande de muchas otras capitales y la gente mexicana, y está mal que lo diga yo porque soy mexicano, pero en México todo mundo es bienvenido. Inclusive nuestra constitución dice que cualquier persona que venga huyendo por las razones que sea aquí es bienvenida y se considera como mexicana. En ningún otro lado sucede eso que yo sepa.

–¿Y con qué nación la compara para sacar su conclusión?

–Yo no digo que es el país de las oportunidades porque lo quiera comparar con Venezuela, Chile, Perú, El Salvador, Costa Rica, Honduras, Guatemala, Bolivia, Argentina, Uruguay, Paraguay o Brasil, no, lo comparo con Estados Unidos, esa es mi opinión.

–¿Cree usted que la discriminación es un signo de maldad o de ignorancia?

–Pienso que la discriminación es ignorancia, porque yo también soy de las personas que opina que uno debe amar al inmigrante como a uno mismo. Así como dijo Jesucristo, amar a tu prójimo como a ti mismo, pero yo midiendo las distancias, digo amaos al inmigrante como a uno mismo.

–Eso no es tan sencillo siempre.

–Sinceramente, la tierra es la tierra y la tierra termina por quedarse con todo.

–Y también el orgullo nacional termina por conquistarnos.

–Es un juego eso de la nacionalidad. Uno debe sentirse orgulloso de haber nacido y representar al país que te tocó nacer, pero verdaderamente tu nacionalidad es ser humano y hay que conseguir y luchar por ser humilde que es un gran trabajo. El trabajo considerado trabajo aquí en la tierra es ser humilde.

–Usted que es un artista de América, ¿qué piensa del gigante hispano que se levanta en protesta en Estados Unidos?

–Creo yo que en Estados Unidos hasta Superman llegó de inmigrante, que no se les olvide eso.

–México se burla de Superman a través del Chapulín.

–Son maneras de televisar una forma de sentir, pero mira, Estados Unidos como todos sabemos es un país que está hecho de inmigrantes, entonces México a lo mejor no lo exterioriza como te lo voy a decir, pero creo que la gran mayoría del terreno de Estados Unidos pertenecía a México, entonces intuitivamente tú vas a un país que era tuyo. Ahora, que ellos fueron en un tiempo las personas que se adueñaron de ese país y así lo han estipulado, mientras haya hombres que se vendan habrá quien los compre. Entonces, resulta ahora que todo ese pedazo de tierra pues es ahora de ellos, pero no hay un solo mexicano que no tenga un familiar en Estados Unidos.

–¿Y cómo explicaría usted ese deseo mexicano de enfrentar tantas dificultades en otro país?

–No creas que ellos se van porque lo tengan que hacer o que el gobierno sea malo o el país esté en mala situación, el hombre por naturaleza es inmigrante y ya. Por otro lado, aquellos vienen y reclutan a un montón de gente y se la llevan allá, y la tienen como en un campo de concentración por tres, por seis meses, hasta por un año, por dos o por tres, luego les pagan y si no les quieren pagar pues mandan y traen la migra y los regresan y no les pagan, y vuelven otra vez por un montononón de gente. Eso sucede desde 1942, antes de la primera guerra mundial, que ellos se iban a dedicar a su guerra mundial y no tenían quien les arreglara sus tierras y para nosotros eso es lo más sencillo.

–De hecho, el edificio más alto de Estados Unidos (Empire State) está hecho por los inmigrantes.

Imagínate, tú tienes información que yo no tengo. Eso es nuevo para mí.

 

“Es emocionante vivir”

–¿De quién es devoto Juan Gabriel?

–Soy devoto de la vida, es emocionante vivir. Yo creo en Dios a través de toda la gente. Es como esto, un cuerpo, pero la nariz, la boca y los ojos, no eres tú. Tú eres un montón de cosas por dentro, entonces ese montón de cosas eres tú. Así mismo es Dios. Tú juntas a toda la gente y ya lo ves aunque no creas en él. Yo tengo a mi manager que es Rommy, y Rommy es una persona que es bonita por dentro y por fuera porque es cristiana y sus sentimientos están muy sólidos. Ella está segura de sus ideales, de su Jesús, de su religión y aunque yo no fuera creyente yo creo en lo que ella cree porque yo la quiero a ella.

–Usted me dice que encuentra a Dios indistintamente de las personas.

–Sí, yo nunca ando viendo lo malo porque siempre acepto, comprendo y perdono a la gente como es, porque es mucho trabajo, ¿no es cierto?, andar criticando, o porque no te cae bien, o porque está mal vestido, o flaco o gordo o lo que sea; creo yo que uno se debe amar a través de la gente. Cuando una persona te cae bien tú te quieres en ese momento, y cuando no te cae bien alguien no te quieres en ese momento. Pero lo mejor es echarle la culpa a las otras personas.

–Usted tiene una relación especial con Venezuela.

–Para mí, el sueño dorado de todo muchachito que tenía 21 años era conocer otros lugares, otros países, y cuando se presentó la oportunidad de salir fuera del país, tocó que fuera Venezuela.

-¿Qué sabía entonces de Venezuela?

–Había oído del petróleo, en ese tiempo se oía mucho que estaba muy bien, que tenía mucha efervescencia económica y estaba en primer plano. Era bonito, y la emoción para mí que iba a salir, pero me dejó huella porque era la primera vez que iba a salir de mi tierra, la primera vez que iba a salir por televisión y la primera vez que me iba a subir en un avión, entonces ese viaje a Venezuela fue la primera vez en muchas cosas de mi vida.

–Muchas gracias por la entrevista.

–Ah, no sabía que me estabas entrevistando.

–Yo mismo lo supe en este momento.

–Allá nos vemos –dice un Juan Gabriel a punto de concluir su plato de lechosa.

 

 

 

Néstor Luis Llabanero. Periodista, graduado en mención Impresos, en La Universidad del Zulia (LUZ). Tiene formación en Periodismo 2.0. Ha cursado programas superiores de Escritura Creativa y ha recorrido la poesía en etapa de iniciación. Actualmente, trabaja en la Unidad de Investigación de Caraota Digital y es parte del equipo que produce Rostros del crimen, de Televen, un programa de investigación periodística sobre la violencia en Venezuela, del cual, además, es uno de los anclas. Tiene experiencia docente en el Periodismo de Autor. Blog: Iconos Rotos. Twitter: @llabanero

 

 

caricatura: Manuel Luces @manueluces

 

 

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